domingo, 3 de noviembre de 2013

Vivo sin vivir en mí.


Agobiados por la rutina, abrumados por el monótono paso de los años, por el día a día, por la cesta de la compra, las pequeñas o grandes deudas, los recibos de gasagualuz. Arrinconados contra la cuerdas como luchadores al borde de sus fuerzas, con el alma encogida como un calcetín desahuciado. Atontolinados por la eficacia del sistema, acorralados por las normas -siempre excesivas-, las directrices arbitrarias, los burofax, la tecnología, la publicidad, los convencionalismos imperativos. 
Vivimos por inercia, arrastrados por una corriente impetuosa que nos lleva hacia Dios sabe dónde. Vivimos - como decía Teresa de Jesus, posiblemente con otra intención-, sin vivir en nosotros mismos, acelerados cual monstruos de Formula I. 
Vivimos sin llegar a amar la vida, sobreviviendo, sin reparar en esos minúsculos instantes por los que ya valdría la pena vivirla. Y nos agarramos como náufragos a los pedazos de sueños rotos que aún gravitan en torno nuestro como propósitos incorpóreos que se resisten a morir.
Pero cada vez que una palabra se enlaza con otra y forma una frase, y esa frase se alía con otra y da lugar a un párrafo, el sueño se aleja de la levedad de su ser y se torna basamento sobre el que construirse, puerta por la que salir al exterior, ventana a través de la cual entra un aire fresco y limpio que revive hasta el sueño más agónico. 
De una vez. Tomemos una decisión. Intentemos alcanzar nuestros sueños o dejémosles marchar en paz. Es posible que valga más la pena retirarse a tiempo de la batalla que morir en ella. 
¿O no? ¿O por nuestros sueños lucharíamos hasta la muerte?

15 comentarios:

  1. Por supuesto, porque merece la pena, porque hay una salida, porque si no luchamos nos quedamos de rodillas. Porque hay esperanza. Saltos y brincos

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    1. Qué bonito Ester: porque si no luchamos, nos rendimos. Pero, a veces, junto a la esperanza, asaltan tantas dudas...

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    1. Cuánto nos cuesta dar de comer a nuestros sueños!

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  3. Amparo , jamás hay que abandonar los sueños...seguramente el dia llegará en que se cumplan y si asi no fuera , te habrán servido para ir hacia adelante porque los sueños se alimentan de esperanza...y eso es algo que no hay que perder...abrazos

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    1. Sabio consejo el que me das, pero hay días en los que lo tirarías todo por la borda. Los sueños se alimentan de esperanza y ésta, a veces, se rinde.

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  4. Dicen que a un viejo lama le preguntó un discípulo:
    - Maestro, ¿porqué compras pan y rosas?
    Y le respondió:
    - Compro pan para poder vivir y compro rosas para tener porqué vivir.

    "Que los sueños, sueños son", pero la vida sin sueños sólo es humo, polvo, nada...

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    1. Qué bonita la historia del lama. Es verdad que la vida sin sueños es una pesadilla, pero cuesta tanto mantener los sueños.

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  5. Dicen que a un viejo lama le preguntó un discípulo:
    - Maestro, ¿porqué compras pan y rosas?
    Y le respondió:
    - Compro pan para poder vivir y compro rosas para tener porqué vivir.

    "Que los sueños, sueños son", pero la vida sin sueños sólo es humo, polvo, nada...

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  6. Nunca abandonar, nunca rendirse y si es necesario morir en la batalla.
    Por un sueño se vive, se ama, y se acometen acciones increíbles que de otra manera no se realizarían.

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    1. Haré caso de tus palabras, aunque últimamente tengo menos fe en mis sueños. Fue a los doce años cuando me dí cuenta de que sería ser escritora y es mucho tiempo manteniendo a flote un sueño. A veces pienso que la batalla está ya perdida. Gracias, Jesús, por tu comentario. De todas formas, y a pesar de mi desánimo, seguiré escribiendo.

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  7. Hace tiempo que cerré la ventana a los sueños, aunque intento tener presente lo bueno que tengo a mi alrededor, me limito a sobrevivir, a aceptar que esto es lo que hay, vamos, que son lentejas. No fío nada al futuro, no espero que el tiempo venidero sea mejor. Sé que no suena demasiado bien, pero es así. Afortunadamente, de vez en cuando, la vida está salpicada de buenos momentos y procuro reconocerlos, disfrutarlos y valorarlos.

    Besos

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    1. Creo, Jara, que estamos en la misma onda, aunque yo, además de sobrevivir, lucho a muerte por sacar a mis "cachorros" adelante. ¿Dónde se quedaron mis sueños de juventud? ni lo sé, pero de vez en cuando aún asoman las orejas y me obligan a seguir batallando. Y sí, la vida está salpicada de buenos momentos, sencillos momentos, buenas amistades que nos hacen seguir el día a día con una cierta ilusión.

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  8. De una soñadora a otra, yo apuesto por los sueños, si los dejamos pasar se desvanecerán, hay que luchar por materializarlos.
    Saludos
    :)

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    1. Pero a veces, Ana, es tal el cansancio que te desanimas y lo echarías todo a rodar. Supongo que son temporadas. Gracias por tu comentario.

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