lunes, 9 de septiembre de 2013

Afición por la tortura: becerradas en Algemesí.


 Tras 18 minutos de tortura, Vulcano murió el pasado día 17 de septiembre en medio de miles de personas que jaleaban su agonía. Como cada año,  el segundo martes de septiembre se celebró en la localidad de Tordesillas uno de los "torneos" más salvajes de España. Me estoy refiriendo - ya lo he hecho en varias ocasiones - al Toro de la Vega, una cacería, una tortura en directo sólo apta para mentes enfermas y con un acusado nivel de sadismo. Es curioso que un país civilizado, como se supone que es el nuestro,  no  pueda  poner fin a un espectáculo tan bárbaro, sangriento, cruel, brutal, violento, mezquino, despìadado, inculto, atroz e insufrible.  En esta "fiesta". un toro es lanceado por centenares de hombres que lo persiguen por un bosquecillo polvoriento, hasta su muerte. Se me pone la carne de gallina sólo de escribirlo, porque no quiero imaginarlo. Barbarie, salvajada, ensañamiento, que dice muy poco a favor de las "personas" que participan en esta masacre.  ¿Cien hombres - o más-  armados con afiladas lanzas que clavan una y otra vez en el cuerpo malherido del toro,  o cien cobardes armados contra un toro? Hasta que uno de esos "hombres", logra darle muerte. Al ganador, le dan el rabo y los testículos  del toro. Yo me pregunto si le dan los testículos del toro porque él no tiene huevos.
Todos los años se recogen miles de firmas en toda Europa para que se acabe con este brutal espectáculo y cada año se vuelve a repetir. ¿Qué país es éste  donde no se escucha el clamor del pueblo,  que no es capaz de acabar con un festejo que, a la mayoría de españoles, nos avergüenza hasta el límite?
Y ahora, Algemesí. Y eso me toca más de cerca porque soy valenciana. En Algemesí, población cercana a la ciudad de Valencia, se van a celebrar un año más las Becerradas, en la que torpes aficionados, probablemente con alguna copa de más, "torean" un becerro que todavía es un cachorro. A veces ni siquiera tiene cuernos. Además, dada la torpeza de los que participan en este mal llamado "festejo", el animal sufre lo indecible y, dada su juventud, evidentemente no puede defenderse. Con lo cual, las becerradas constituyen en sí mismas un acto de absoluta cobardía.
De verdad, siento decir esto, pero cada vez me da más aprensión el ser humano.  Siento vergüenza, impotencia, asco. Quiero que mis palabras hagan daño, tanto como esas lanzas o banderillas que se clavan sin piedad en inocentes animales condenados a muerte por una sociedad ignorante que no conoce la piedad.  Escribo con ánimo de ofender, como diría Pérez Reverte. Y desde ahora mismo  no sólo pongo a Tordesillas en mi lista negra sino también a Algemesí y a todas aquellas poblaciones que compartan esta malvada afición por la tortura.  Y haré todo lo que esté en mi mano para abolir de una puñetera vez estas costumbres ancestrales y vomitivas que me llena de repugnancia. 
Difundid esto cuanto podáis. Esos espectáculos lamentables y tercermundistas tienen que acabar de una vez. Vuestro silencio no servirá para nada, vuestros gritos contra esta barbarie, sí. Frente al maltrato animal, tolerancia cero.

16 comentarios:

  1. Me uno a tu asco y a tu protesta amparo.
    No sabía que Franco lo había abolido, pero parece que la presión por recuperar esta tradición salvaje pudo mas que las prohibiciones. Esperemos que de una vez esta gente tome conciencia de que esto mas que una fiesta es un crimen.
    Que mal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí Ana. No entiendo cómo no se puede acabar con estas mal llamadas tradiciones que atentan contra la más básica moral, y encima dicen que lo hacen en honor a una Virgen. En fin, no tengo palabras, de verdad.

      Eliminar
  2. Ese es tan solo un (triste) reflejo más de la sociedad en la que vivimos.

    Y lo peor de todo (pese a la barbarie, el ensañamiento, la crueldad, la violencia gratuita...) es que alguien pueda llamar a esto "fiesta".

    País.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paco. La crueldad, desde luego, nunca puede llamarse fiesta. El martirio nunca puede convertirse en tradición. ¿No se dan cuenta en ese pueblo de que están dando una imágen espantosa? En fin, país.

      Eliminar
  3. "....Por un puto toro".
    Esta es la España profunda, que se resiste a desaparecer. Mientras siga existiendo, a esta salvajada se le seguirá llamando "fiesta" y no habrá manera de evolucionar y avanzar. Lo peor es que lo de Tordesillas es sólo la punta del iceberg, un pequeño ejemplo de esa mentalidad salvaje y estrecha de miras que por desgracia está demasiado extendida y firmemente enraizada.
    ¿La única esperanza? Que poco a poco vaya habiendo más gente que piense como tú. Un abrazo, Amparo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Mercedes. Siento tanta indignación que a lo mejor me he pasado con el texto, pero te aseguro que ahora mismo volvería a escribirlo. Ayer vi una foto, de no sé qué año con un toro de la Vega que tenía la lanza bien clavada en un ojo. Estas cosas no las puedo resistir. A ver cuándo se acaba este "torneo" salvaje y despiadado. Gracias por tu visita y tu comentario.

      Eliminar
  4. La mayor prueba del retraso respecto al mundo civilizado, no existen en todo el orbe (excepto en paises pobres colonizados por España) fiestas de este tipo. El día que estos festejos desaparezcan se habrá dado un salto enorme hacia la verdadera civilización, mientras tanto seguiremos viviendo en la barbarie.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que no puedo ni con la crueldad ni con la tortura. Y como bien decía Perez Reverte, en una corrida de toros, el toro tiene la "oportunidad" de matar al torero, pero aquí no tiene ninguna oportunidad, y eso hace que el espectáculo sea, si cabe, más cruel y cobarde. Gracias Dean por tu comentario.

      Eliminar
  5. Vengo de casa de una autodidacta
    Me gusta tu blog
    tu tema me hace sentir vergüenza propia y vergüenza ajena .
    Me quedo por tus lares.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola André. Ya sé que vienes de "casa" de Ester. Ese tema del toro me está sacando de quicio. No soporto ni la crueldad ni la tortura y no comprenda cómo se le puede llamar "fiesta" a dicha barbarie. Bienvenido a mi blog.

      Eliminar
  6. HOLA VENGO DEL BLOG DE NUESTRA AMIGA AUTODIDACTA Y CON MUCHO GUSTO ME QUEDO ATRAPADA EN TUS IMÁGENES.

    TE INVITO A MI SITIO PRINCIPAL, TENGO 9 BLOGS PERO EN ESTE ESTOY SIEMPRE.

    lujanfraix.blogspot.com

    CARIÑOS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Luján. Bienvenido a mi blog. Suelo escribir relatos, `pero es que este tema me desespera y me indigna. Visitaré ese lugar donde sueles estar.

      Eliminar
  7. Hola Amparo , acá llego de la mano de Ester , y estoy tan de acuerdo contigo que me quedo y ya te sigo...saludito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Elba. Encantada de conocerte. Toma asiento y los que quieras, aunque mi nevera está bastante vacía. Ahora te visito yo a tí. Un abrazo.

      Eliminar
  8. Me da una pena enorme esta barbarie, y sobre todo en esta mi tierra. Ver la muerte así con el dolor entre el polvo, sin compasión alguna... que mal. Intento ser optimista pero es difícil. Un saludo... con tu permiso me quedaré por aquí un rato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puedes quedarte todo el rato que quieras, Martín. La tortura y muerte de un ser inocente es revulsiva, y si encima es para divertirse, entonces ya no tiene nombre. Bienvenido.

      Eliminar