lunes, 23 de junio de 2014

Esa noche de San Juan inolvidable



Fuego, agua, noche, magia y, de fondo, el mar. ¿Quién no tiene en su memoria una noche de San Juan inolvidable? Una noche de brujas junto a la hoguera, de corretear sobre la arena, de mojar los pies en el agua oscura del mar, de querer y no querer saltar sobre el fuego.
Esta noche media ciudad se va a la playa, en ese tranvía a la Malvarrosa que los jóvenes cogerán de gratis, entre risas y gritos, abrazos y más risas.

Esta fiesta pagana, que más tarde se pretendió cristianizar, proviene de tiempos inmemoriales y celebra la llegada de un nuevo solsticio, el verano. En aquellos tiempos lejanos, la gente - sobre todo los campesinos-, creían que las plantas que florecían o germinaban en el solsticio de verano tenían más poderes curativos y sanadores -incluso mágicos-, de lo habitual, razón por la cual solían recolectarlas en dicha noche. Hace ya muchas lunas, una noche de San Juan junto al mar, hablé con una bruja de ir por casa y me comentó que la Jara - arbusto mediterráneo que da una hermosa flor blanca- era una planta mágica y que crecía en la playa de El Saler. No tengo constancia de que esta confidencia sea cierta, pero ahí lo dejo por si alguien quiere hacer la prueba. 

Y el fuego, el fuego inquietante, el fuego dorado que baila junto a las olas desafiando el viento de levante. Dice la tradición que hace cientos de años se encendían hogueras para protegerse de los espíritus tan malignos como malvados. Se decía que estos espíritus vagaban libremente invadiendo almas puras e ingenuas cuando el sol se ponía por el sur. Más tarde, fueron las brujas las que eligieron esta noche - la de San Juan-, para destacar una fecha que, según ellas, era realmente mágica.

Tradición, cultura ancestral, necesidad de creer que la magia existe, que está en el aire, en el fuego, en el mar, en nuestro corazón, en las brasas de lo que fue y ya no es,, más allá de la razón y del entendimiento, más allá de toda lógica. En mis recuerdos hay una noche de San Juan junto al mar, con los pies descalzos, los ojos brillantes, el fuego calentando mi piel, una noche de San Juan  lejana  y fascinante, pero sobre todo, absolutamente mágica. 
Porque, ¿quién no tiene en su memoria una noche de San Juan inolvidable?



15 comentarios:

  1. Pues yo. Debo ser un bicho raro, pero no tengo una noche de San Juan inolvidable.
    Bueno, ni inolvidable ni olvidable. Nunca he ido a una noche de San Juan.
    Pero me ha gustado mucho tu relato y me he enterado de muchas cosas que desconocía. Gracias.

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    1. Nunca es tarde, Elías. La verdad es que la noche de San Juan a la que me refiero fue una noche de trabajo, sí de trabajo. Tenía que hacer una reportaje sobre la noche de San Juan en La Patacona para publicarlo en el periódico del Ayuntamiento, hace ya muchísimos años. Conocí a alguien... y fue inolvidable.

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  2. Pues yo. Debo ser un bicho raro, pero no tengo una noche de San Juan inolvidable.
    Bueno, ni inolvidable ni olvidable. Nunca he ido a una noche de San Juan.
    Pero me ha gustado mucho tu relato y me he enterado de muchas cosas que desconocía. Gracias.

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  3. Una noche mágica que se recuerda a fuego en el corazón.
    Como tu dices ¿Quién no la ha tenido?

    Saludos

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    1. Hola Jesús. No es que yo pueda presumir de muchas noches mágicas, pero esa lo fue, y ahí está grabada a fuego en el corazón y en la memoria.

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  4. La noche de San Juan.
    Supongo que para quien no forme parte de la cultura mediterránea será algo difícil de entender. Como casi todo, hay que vivirlo para apreciarlo.
    La noche más mágica y más corta del año. En la que se dan cita los cuatro elementos fundamentales: tierra (la arena de la playa), viento (la brisa marina), agua (nuestro Mare Nostrum) y fuego (las hogueras). ¿Se puede pedir algo más? Tan solo buena compañía.
    Un saludo.

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    1. Se puede pedir algo más, una buena tormenta como la que caído esta noche pasada. Un amanecer entre rayos, truenos, arena, fuego y mar. No se puede pedir más.

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    2. Jajajaja.
      Yo no fui a la playa la noche de San Juan (de hecho hace ya unos cuantos años que no lo hago), pero es cierto. ¡¡Menudo tormentón!!

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  5. Y apago el ordenador que los rayos caen sobre la ciudad.

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  6. Ese fuego ardiendo en la noche, contra el viento, echando chispas y pavesas, tiene un embrujo, un encanto que hipnotiza. Recuerdo noches de San Juan en mi pueblo, un pequeño pueblo del interior de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, ubicado en medio de la llanura, en el centro de la pampa húmeda. No había mar allí sino llanura pero también rica en vientos, algunos también traían humedad y lluvias. Solíamos construir muñecos hechos con escobas y trapos, como los espantapájaros y los quemábamos en las hogueras de San Juan como en una hoguera para herejes en el medioevo. Tu relato es muy bueno, muy ilustrativo de una noche de San Juan distante pero igualmente inspirada en nuestra necesidad de magia, nuestra inclinación al misterio.

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    1. Qué curioso que compartimos hasta tradiciones. No sabía que en Argentina se celebrase la noche de San Juan con hogueras, y eso me hace una vez más pensar que el mundo es un pañuelo compartido. Gracias por tus palabras, mi lenguaje es muy sencillo pero nace del corazón, de la memoria y de los recuerdos. Un abrazo.

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  7. Como todas las fiestas, se vive con más intensidad allí donde la tradición de su celebración es más significatica. En este caso en el levante es mucho mayor la tradición que en otras zonas de España.
    Yo sólo he vivido la fiesta en dos ocasiones, una en el levante y otra en el norte y la verdad es que las he disfrutado mucho. Lo que más me sorprendió en ambas ocasiones es que tratándose de localidades con playa, las hogueras no estaban en la playa, sino en el interior del pueblo.
    En todo caso, la magia de esas noches de fiesta, creo que está sobre todo en nosotros y nuestra forma de vivirla, que es lo que más importante.

    Besos

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    1. Bueno Jara, ya sabes que la jara es una flor mágica. Aquí en Valencia sí que se hacen en la playa, al borde del mar, y por eso resulta más fascinante. la verdad es que estas noches de verano - si les quitas los mosquitos- son realmente mágicas todas ellas. huele a verano, a charla en la calle, a mar. pero tienes razón, la magia está dentro de nosotros y en nuestra circunstancia. Un abrazo.

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  8. Especialmente recuerdo la fiesta en mi infancia, era como el pistoletazo de salida del verano. Recuerdo la ilusión que nos hacía a mis hermanos y a mí ir a ver las hogueras, a un descampado o junto al mar, viendo como otros hacían sus pequeños ritos, como incluso los chicos agarraban en volandas a las chicas para lanzarlas contra el mar, en la orilla.
    Yo sí que creo que esa noche hay magia flotando y que todo es posible.
    Saludos
    :)

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    1. Sin duda, es una noche especial, es como la primera noche de un largo y cálido - dicen que éste más-, verano. Y cuando los recuerdos son bellos, el tiempo hace que lo sean aún más. Que no daría yo por volver...

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